La rata parda (Rattus norvegicus), también llamada rata de alcantarilla, vive a ras de suelo: sótanos, forjados sanitarios, patios, redes de aguas residuales. Nada bien, excava con facilidad bajo las soleras y repite día tras día los mismos recorridos a lo largo de las paredes, dejando huellas que un ojo entrenado interpreta sin dificultad.
En su casa o en su comercio, la intervención parte de esos recorridos: ¿por dónde pasa, de dónde viene, qué come? Las estaciones de cebo seguras se colocan donde realmente circula, se localizan las subidas por los desagües y después se sellan los agujeros y grietas que le sirven de entrada.